22 de abril de 2017

Hannah

"A algunos les importaba lo que me pasaba,
pero a nadie le importó lo suficiente."

Aquí va mi pequeña reseña / opinión sobre 13 REASONS WHY. 

La historia, personalmente, me enganchó desde el minuto uno. Desde ahí ya sabes que Hannah no va a volver y que posiblemente va a romperte el corazón. Y tú el suyo. Toca tantos temas, tantas cosas que nos pasan, que nos pueden pasar... La realidad de lo que es un instituto, cosas que muchísima gente (sobretodo padres y adultos) no entiende...


ALERTA SPOILERS, lo siento.

La foto que Justin le hace a Hannah es inocente, pero una foto poco favorecedora y sacada de contexto puede perjudicar mucho a una persona. Cuando Bryce le roba el móvil a Justin y comparte la foto por todo el instituto dándole un giro a la historia, es el principio del fin para ella. Aparentemente Hannah es una chica valiente y tímida que no sabe expresar bien sus sentimientos. Cuando eres joven y vas a la secundaria en el instituto, las cosas a veces no son fáciles. Muchos se creen que todo lo que sucede es para siempre: que si tienes una buena reputación serás respetado para siempre y, si la tienes mala, te van a tachar de cosa para siempre. Dejas de ser alguien a ser una cosa. Y eso, a veces, es algo que no aguantas. Hannah no pudo aguantarlo. 

Hubo un punto muerto en el que pensé: "no puede ser que se suicide por esto". Pero, de repente, los problemas iban creciendo y multiplicándose. Circulaba una foto suya acompañada de rumores falsos y denigrantes, los chicos tenían su nombre en sus bocas, sus supuestos amigos la dieron de lado... llega a un punto en el que está tan confundida que no sabe qué hacer; incluso se echa la culpa porque quizás no es su entorno el que esté atrofiado sino ella. Muchas veces no reconocemos nuestras emociones, cuando somos jóvenes contamos lo justo y lo que creemos que podemos contar. Y a veces no entendemos toda esa vorágine de sentimientos. Hannah no entendía lo que sentía ni el por qué. Y el problema está en que nadie la ayudó a entenderlo. Muchísima gente pasa por esto, os lo aseguro.

Hablemos de los buenos personajes, aunque es inevitable sentir cierto odio por todos. Alex Standall, por ejemplo, el chico al que al principio catalogué como gay (os lo juro y lo siento). Alex me cayó bien enseguida, pero la cagó enseguida también. No se trataba de que no tenía que salir con Jess, sino de que tenían que contárselo a Hannah: Alex y Jessica hicieron muy mal las cosas. Pero me gusta pensar que es un personaje que madura y hace un cambio. No digo que al final todos no se sintieran culpables (de hecho, se sentian culpables desde el minuto uno), pero se negaban a decirlo en voz alta porque eran unos cobardes. 

Alex llegó al punto de darse una paliza con otro chico, de querer inculparlos a todos, de contar la verdad... todo, por Hannah. Y puede parecer que lo hace para limpiar su conciencia (como Shery, por ejemplo), pero no. Creo que hay cierto momento en que se da cuenta de que sabe lo que realmente hizo, lo que hicieron, lo que provocaron. Él quería a Hannah; como una amiga, pero la quería. Y por eso me da mucha rabia que al final hiciera lo que hizo. Hay estadísticas que muestran que por cada suicidio hay al menos seis personas que sufren un gran impacto. Ahí tenemos a Alex.

Por otro lado, tenemos a Tony: personaje al que a veces he odiado y otras muchas he amado. Tony me parece el personaje ideal al que dejarle las cintas. Él es como el ojo que todo lo ve y, a pesar de que quisiera honrar a Hannah y hacer lo que le pide, su parte humana, su parte débil, le hace entregar las cintas a sus padres. Personalmente creo que es lo más justo. No quiero imaginarme (ni puedo) lo que deben pasar los padres de alguien que se suicida.

Y Clay. Ay, Clay... me parece la persona más dulce e introvertida del mundo. Es tan pardillo que eso en parte le hace adorable. Supongo que se le acaba cogiendo cariño porque no deja de ser nuestro fiel narrador; pero al final, quitando esto, va más allá. Me gusta que se ponga paranoico, yo estaría igual. Es amable y sincero, no es como los demás chicos. Es la persona que no era una razón y la que se sentía más culpable.



La historia de Hannah Baker es cruda y duele, pero sobretodo es real. Creo que no debemos girar la cara ante cosas como esta. Hay cosas muy bien conseguidas en esta serie. Los temas están bien tratados. Creo que un punto interesante es el enfoque que le dan a Hannah estando con el Sr. Porter. Él falló, como muchos otros fallan. No digo que no quisiera ayudarla, pero a veces esa mentalidad que tuvo con ella, la tienen muchos otros actualmente y considero que es un error. Ya no se trata de "lo que te pareció ver" o "lo que tú hiciste", sino del "qué hizo él". Es incómodo -y hace sentir tontamente muy culpable- que te pregunten "¿Qué llevabas puesto?", os lo puedo asegurar.

Una agresión sexual viene acompañada de tanta vergüenza -incluso por encima del dolor- que se hace muy duro para las víctimas hablar del tema. Es delicado y difícil, tanto así que por mucho que pensemos que el tiempo ayuda, que puedes seguir adelante, siempre te vas a quedar trastornada. Que sí, que la vida sigue, pero todo eso repercutirá en cada nimiedad de tus relaciones. Véase lo que le sucede a Hannah con Clay que, a pesar de ser un buen chico, le vienen todos los malos recuerdos en forma de estrés postraumático.

Cuando llegas a la cara B de la cinta número 6, se te destroza el alma. Personalmente me quedé devastada, y, a pesar de que hay escenas muy difíciles, no deberíamos dejar de mirar, ya que opino que sino estamos tratando de restarle importancia a la víctima simplemente por el hecho de que se nos hace putamente incómodo. Os confesaré que aquí la amiga dejó de mirar por un momento, pero creí que no sería justo para Hannah y todas las personas que han pasado por lo mismo, así que hice de tripas corazón y clavé la mirada a la pantalla. A pesar de intentarlo, fue inevitable dejar caer todas esas lágrimas mientras observas la mirada perdida de la protagonista.

La importancia de la serie está en las consecuencias de mirar hacia otro lado. TODOS, absolutamente TODOS, lo hacemos. Porque conmigo miraron hacia otro lado y yo también lo he hecho. Y os aseguro que me siento putamente mal conmigo misma. El suicidio nunca, JAMÁS, debería ser una opción. De verdad, de corazón, hablad las cosas, contad lo que ha ocurrido por mucho que os avergüence. Si alguien os ha hecho algo, el que tiene que avergonzarse es él y no tú. Y si veis cosas, no giréis la puta cara: señaladlo con el dedo, demostradle a la otra persona que no está sola.

Y ya para acabar, también quería hacer hincapié en la increíble banda sonora de la serie. Me parece que todas y cada una de las canciones están escogidas al detalle y he descubierto una gran cantidad de temas buenos. De hecho, en el último capítulo suena Only you, versionado por Selena Gómez, canción que fue realmente especial para mi a los once años. Pero mi favorita sin lugar a dudas es The night we met, de Lord Huron.

"Si sólo una cosa hubiera sido diferente en algún momento,
a lo mejor nada de esto habría sucedido."

todos somos Hannah Baker.

31 de marzo de 2017

update: últimos libros

Como recordareis, hace unas cuantas entradas os contaba la cantidad de libros que se habían añadido a mi lista de pendientes. A esa lista se añadieron dos más, que me cayeron por navidad: Harry Potter y el legado maldito y Londres después de ti.

Por lo tanto en la pequeña lista actual tenemos:
- Cosas que escribiste sobre el fuego
- La chica de Los Planetas
- A dos centrimetos de ti
- Dejarse flequillo
- Noches blancas
- Una habitación propia
- Londres despues de ti
- Harry Potter

Hoy os vengo a contar que ya tengo 4 libros y medio leídos y a los que voy a dedicar un par de lineas. Pretendía seguir un orden cronológico (según me han ido llegando), pero... hah.
Qué decir. Clara Cortés tiene una manera de escribir que hace que quieras tatuarte cada una de sus lineas en la frente. Los personajes son tan humanos, Ignasi es tan... él.
HoldenCenteno no me dijo mucho, a decir verdad, lo he dejado a medias (él es el medio). Odio que me pasen estas cosas porque no es que no lo vaya a leer, sino que va a permanecer en mi estantería todos y cada uno de os días siguientes. Hay contacto visual entre el dichoso libro y yo y me siento fatal por dejarlo a medias. Prometo que lo voy a terminar, pero no este mes, y seguramente tampoco el siguiente. 
A dos centímetros de ti es la típica novela juvenil romántica donde te encariñas con los protagonistas y observas, lentamente, como se van enamorando, mientras te tomas un chocolate caliente (o no, esto es opcional).
Y llegamos a Dejarse flequillo, de Silvia Hidalgo, al que le dediqué un par de lineas aquí.
Noches blancas es una recopilación de 3 historias que te engancharán. Al más puro estilo de John Green (de hecho, una de las historias está escrita por él), fresca (y tan fresca, hah), juvenil y romántica. Este libro es super recomendable si quieres algo divertido.
Hace unas semanas empecé Una habitación propia, libro que una chica de instagram recomendó al mundo, y yo fui partícipe. He de decir que la cubierta me tiene enamorada y de momento me está gustando (aunque tengo que confesar que al ser de los años 30, me cuesta entender algunas cosas y voy más lenta de lo normal). Por motivos de colapso mental con cosas, lo tengo un poco abandonado, pero en seguida que termine exámenes y demás, lo acabo.

Hasta aquí y hasta más ver.

29 de marzo de 2017

domingos

El domingo pasado celebramos el cumpleaños de mi madre con toda la familia. Como tradición mía y de mis primos, al llegar la tarde, salimos a la calle a buscar algún rinconcito bonito para hacer fotos.
Nos subimos al metro corriendo y en menos de lo que duró el trayecto de una parada, decidimos el destino. 
Cuando eramos pequeños, nos gustaba mucho salir en familia a caminar por un parque o pasearnos por la playa. A medida que fuimos creciendo, y por motivos de salud, dejamos de hacerlo. Aun así tengo muy buenos recuerdos de todas aquellas tardes al sol (o no, depende de la época). Hace no mucho, mi madre y yo fuimos a la peluquería juntas y luego nos pasamos por Arc de Triomf. Me invadieron un montón de recuerdos, hicimos fotos y mi madre hizo algunos chistes. Ese día mi madre estaba muy contenta y su risa contagiaba.
Así pues, se me ocurrió nombrar Arc de Triomf y enseguida todos estuvieron de acuerdo.
Recorrimos todo el paseo, llegamos a la Ciutadella y dimos vueltas por el parque. Entremedias, hicimos montones de fotos.


Para ver más de mis fotografías y futuros proyectos que tengo en mente podéis pinchar aquí.

PD: felicidades a mi madre que su cumpleaños fue ayer ~
Hasta aquí y hasta más ver.

12 de marzo de 2017

escribo cuando estoy sensible (3)


eternidad efímera
Aun recuerdo ese verano. Tan incierto y tan efímero. Sin un final pero sin ninguna continuación. El primer cigarro y la primera resaca. La primera vez que nos vimos desnudos, que nos vimos el alma. Aquel cd que tenia la canción numero catorce mal grabada. El cielo azul y tu.

Ya han pasado dos cientos tres días y todavía sueño con tus manos haciendo castillos de arena. Con tu invitación al sur, a un verano mágico. Con tus promesas de amor eterno y tus chistes malos. Fui tonta al no relacionar conceptos.

No dejabas de susurrar, como si sólo se tratase de secretos y mentiras, como si al decirlo en voz alta no fuera a cumplirse. Me prometías la luna y las estrellas, el infinito universo, verso tras verso, para que después con un simple "Pasemos el verano juntos" yo te regalara un sí sin dudarlo.

Una noche antes de la magia, antes del espectáculo, tu no me viste, pero yo a ti si. En aquel momento no lo entendí, pero ahora ya lo entiendo. Tu ya tenias el final escrito. Tu estúpido final escrito.

Fueron cuarenta y cinco días de sol, arena, chaquetas a media noche y besos infinitos. Con gente a la que no conocía y todavía no conozco. Tampoco quiero conocerlos. Ahora ya no.

Fueron muchísimas noches en vela y otros muchísimos días durmiendo. 

Fueron noches de confesiones, donde tu me contabas historias horribles y yo lloraba por ti. Donde yo te contaba historias irreales de tu y yo en la otra punta del país, en la otra punta del mundo. Donde sólo estábamos tu y yo y nadie nos hacia daño, ni siquiera nosotros mismos.

Fueron cuarenta y cinco días que me arrebataste en sólo un minuto, en solo un instante.
Un instante en el que recordé esos cuarenta y cinco días contigo. Me arrebataste un verano lleno de recuerdos y de promesas ahora falsas. Me arrebataste una eternidad.

Tu eternidad se habría basado en esa burbuja de historias horribles y en más y más cicatrices en los brazos. 
Aun así te quería conmigo, con tus cicatrices y tus pesadillas, porque soy una puta egoísta.